
Mientras líderes políticos como Vladimir Putin, de peso internacional, enfrenta a la prensa, responde preguntas incómodas y rinde cuentas en conferencias abiertas, en la Argentina el presidente Javier Milei elige ocultarse, evita el contacto real con los periodistas y reemplaza el diálogo democrático por agravios.
No dar conferencias de prensa no es un detalle: es una decisión política que debilita la transparencia y desprecia el derecho de la sociedad a ser informada.
Atacar, descalificar y hostigar a quienes preguntan o protestan por la falta de derechos conquistados, no es valentía, es autoritarismo disfrazado.
Nuestra historia está marcada por la defensa del pueblo, la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.
Frente a cada intento de instalar el odio, la persecución y el ajuste sobre los que menos tienen, los argentinos tenemos que levantar las banderas de la inclusión, la dignidad y los derechos conquistados.
No hay lugar para el autoritarismo ni para quienes buscan disciplinar al pueblo atacando sus conquistas.
Gobernar no es gritar en redes ni seleccionar interlocutores a medida.
Gobernar es dar la cara, bancarse las preguntas y respetar las reglas básicas de la democracia.
La Argentina no necesita un presidente que insulte: necesita uno gobierne y que rinda cuentas.
Hoy se conmemora una victoria que no solo recuerda el fin de una de las etapas más oscuras de la humanidad, sino también el triunfo de los pueblos frente al odio, la violencia y el autoritarismo.
Es un día para reafirmar un compromiso político claro: nunca más a los discursos de odio, nunca más a quienes buscan dividir y destruir derechos. La memoria no es solo pasado, es una herramienta para defender la democracia en el presente.
Porque cada vez que se relativiza la historia, se abre la puerta a repetirla. Y cada vez que se ataca al otro, se debilita el tejido social que tanto costó reconstruir.
La reconstrucción de ayer, hoy y siempre tiene que ser una bandera vigente: memoria, verdad, justicia social y una democracia que no tolere retrocesos.
