
Con corazón de padre, delicado para acoger con ternura, para cuidar con responsabilidad y para hacer crecer la vida con alegría; con manos de carpintero, acostumbradas a la rugosidad y a los tiempos de la madera; con oídos de creyente, atentos a las insinuaciones y silencios del Todopoderoso; con pies de peregrino, dispuestos a ponerse en camino cuando en sueños se lo mandaran; con labios agradecidos, preparados para glorificar y alabar siempre al Altísimo y alentar, consolar y perdonar a sus hermanos; y, sobre todo, con toda su persona, todo su ser, toda su alma, esposo, configurado para amar con fidelidad enamorada a María, su hermosa esposa.
¡Que San José sea el modelo de paternidad y el intercesor de todos los padres! Que Dios te + bendiga
