UNA FÁBULA MÁS.
Respuesta enviada
por el Arzobispo de Buenos Aires, Federico Aneiros, Jefe de la Iglesia Católica porteña en aquellos años, fechada el 19 de abril de 1876:
por el Arzobispo de Buenos Aires, Federico Aneiros, Jefe de la Iglesia Católica porteña en aquellos años, fechada el 19 de abril de 1876:«A los señores D. José P. Guerrico y D. Santiago Estrada.
En contestación a la muy estimable nota de Vdes., y de acuerdo con el Venerable Cabildo Metropolitano, me es grato comunicar a esa Corporación que consideramos siempre como UNA GLORIA TENER Y CUSTODIAR EL DEPÓSITO DE LOS RESTOS del Brigadier General D. José de San Martín, en la forma expresada en dicha nota. Dios guarde a Vdes, muchos años. Federico Aneiros.»
El Venerable Cabildo Metropolitano, era la máxima autoridad eclesiástica de la iglesia porteña, presidida por el Arzobispo Aneiros. La «Corporación» a la que se refiere el Arzobispo, era la «Comisión Municipal», de la cual formaban parte Guerrico y Estrada, encargada de los trámites de repatriación de los restos del General San Martín. Dicha Comisión había sido creada por el Presidente Nicolás Avellaneda. La concreción de la repatriación se realizó el 28 de mayo de 1880. Pero para que ésta repatriación pudiese realizarse, dicha «Comisión Municipal», había pedido la anuencia de la Iglesia de Buenos Aires, para poder colocar los restos de San Martín en el interior de la Catedral Metropolitana.
Dicha respuesta, escrita por el Arzobispo Aneiros, desmiente la fábula de que el General San Martín no fue recibido con beneplácito en la Catedral de Buenos Aires por parte de la Iglesia Porteña. Por el contrario, el máximo representante de la Iglesia Católica, Monseñor Aneiros, dice que sería «UNA GLORIA», ser depositarios de los restos del Libertador.
Una fábula desmentida más, de todas las que se siguen repitiendo a través del tiempo, sobre el destino final de los restos del General.
Fte.:»Repatriación de los restos del General San Martín» (2019) Colimodio-Blanco.
