En su discurso a los miembros de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, destacó la dignidad humana de las personas discapacitadas y con capacidades diferentes.
Según el Papa, “la dif
usión de esa mentalidad transforma la cultura del descarte en una cultura de la muerte”.
Y agregó: «Esto es muy importante, los dos extremos de la vida: los no nacidos con discapacidad son abortados, y a los ancianos en sus etapas finales se les da la ‘muerte dulce’, la eutanasia, una eutanasia disfrazada, siempre, pero que termina siendo eutanasia”.
Francisco invitó a los presentes a luchar contra la “cultura del descarte”, impulsando una “cultura de inclusión integral”, con el apoyo de toda la sociedad.
“Los protagonistas de esta acción solidaria son quienes, sintiéndose corresponsables del bien de cada persona, luchan por una mayor justicia social y por la eliminación de barreras de diversa índole, que impiden a tantos disfrutar de derechos y libertades fundamentales”, afirmó.
El Papa expresó una especial preocupación por la situación de las personas con discapacidad en los países más pobres y pidió ayuda a la comunidad internacional.
“Al escuchar las voces de hombres y mujeres con discapacidad, tomamos conciencia de que sus vidas están condicionadas, no sólo por limitaciones funcionales, sino también por factores culturales, legales, económicos y sociales, que pueden obstaculizar sus actividades y su participación social”. indicó.+
