
Tras años os de enfrentamientos públicos y recorridos políticos opuestos, el diputado nacional cruzó el umbral de San José 1111 y abrió una nueva etapa en el rearmado del peronismo.
El peronismo empezó a mover fichas en silencio. En medio de una etapa de repliegue tras las derrotas electorales y con el oficialismo de Javier Milei consolidando su agenda, un gesto inesperado volvió a agitar la interna: el diputado nacional Miguel Ángel Pichetto cruzó esta semana la puerta del departamento de la calle San José 1111 para reunirse con Cristina Fernández de Kirchner.
La visita, que se concretó en el domicilio donde la exmandataria cumple prisión domiciliaria por la causa Vialidad, fue interpretada en distintos sectores del justicialismo como algo más que un encuentro personal. Después de años de distanciamiento político y fuertes cruces públicos, ambos dirigentes acordaron enfocarse en el presente y en la necesidad de reordenar al peronismo frente al nuevo mapa de poder.
Según trascendió en el entorno partidario, la reunión se extendió por alrededor de una hora y media y tuvo un eje central: dejar atrás viejas rencillas para concentrarse en el armado futuro.
Un vínculo atravesado por la historia
Pichetto fue durante 17 años jefe del bloque de senadores del Frente para la Victoria y uno de los principales defensores legislativos del kirchnerismo. Tras la derrota de 2015 tomó distancia del espacio y, en 2019, integró la fórmula presidencial de Mauricio Macri como candidato a vicepresidente.
En 2023 respaldó a Horacio Rodríguez Larreta en la interna de Juntos por el Cambio y luego resultó electo diputado nacional en la lista encabezada por Patricia Bullrich.
Su acercamiento a Cristina marca, por eso, un giro político significativo. En su entorno sostienen que, pese a las diferencias acumuladas, siempre defendió a la expresidenta en el plano judicial.
No hubo imagen conjunta en Constitución. La señal pública se trasladó al día siguiente a un acto militante de bajo perfil titulado “Doctrina, Industria y Trabajo”, realizado en el Abasto Hotel.
Allí coincidieron dirigentes que en distintos momentos confrontaron con el kirchnerismo. Entre ellos, el exsecretario de Comercio Interior Guillermo Moreno, quien decidió integrarse a Fuerza Patria en las últimas legislativas.
Durante el encuentro, la diputada Marita Velázquez confirmó el contacto y llamó a la unidad del peronismo. “Pichetto se reunió con Cristina. Necesitamos la unidad nacional de todos nuestros dirigentes. En la base los militantes peronistas quieren estos gestos”, reveló. En esa línea, varios oradores insistieron en la necesidad de “perdonarse” y reconstruir una propuesta común frente al actual escenario político.
El mensaje hacia adentro
En sectores del PJ interpretaron la visita como un intento de tender puentes entre el kirchnerismo y dirigentes no alineados, en medio de tensiones internas y reacomodamientos. El gesto también fue leído como una señal política hacia Axel Kicillof, con quien Pichetto ha mantenido diferencias públicas, especialmente en materia económica.
Análisis político argentino
El reencuentro entre Pichetto y Cristina se inscribe en un proceso más amplio de reconfiguración interna. Antiguos aliados y adversarios vuelven a compartir espacios en un contexto donde el desafío es reconstruir volumen político y electoral.
Mientras el oficialismo libertario consolida su agenda parlamentaria, el peronismo ensaya gestos de unidad que hasta hace poco parecían improbables. Sin foto oficial, pero con alto contenido simbólico, la visita en San José 1111 dejó una señal clara: las fronteras internas empiezan a correrse
