
Los recortes, la falta de vacunas y la escasez de medicamentos no son cuestiones abstractas: impactan directamente en la vida cotidiana de millones de personas, especialmente en los sectores más vulnerables, lo dijo el Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires el Dr. Nicolas Kreplak ante una entrevista con la prensa.
Cuando se interrumpe o se reduce el envío de recursos de coparticipación desde el gobierno nacional, no se trata solo de una discusión administrativa o política, sino de decisiones que pueden poner en riesgo la salud pública de los más vulnerables que se quedaron sin trabajo y por supuesto, obra social para sus familias.
Es importante señalar que el sistema sanitario requiere previsibilidad, financiamiento sostenido y coordinación entre Nación, Provincia y municipios, que tampoco pueden brindar una asistencia social y sostener sus hospitales por falta de recursos ante la avalancha de personas que cada vez se incrementa por la falta de obra social para atenderlos de sus padecimientos en general.
Sin esos elementos, se debilitan programas de vacunación, tratamientos esenciales y la capacidad de respuesta ante emergencias.
La salud pública no debería ser una variable de ajuste.
Desde una mirada crítica, también es válido exigir transparencia y responsabilidad en todos los niveles del Estado: cómo se administran los recursos disponibles, qué prioridades se fijan y qué respuestas concretas se le da a la población ante la falta de trabajo; en obras públicas, educación, jubilaciones, transporte, etc
