Una nueva encuesta expone el desgaste de Milei y marca un dato que el Gobierno no logra mover
El humor político se endurece y una nueva encuesta marca señales difíciles para la Casa Rosada. Sin rebote visible, el oficialismo enfrenta un escenario cada vez más áspero.
Encuestas23 de mayo de 2026Pamela Orellana
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La última encuesta nacional de la consultora Delfos volvió a encender alarmas en la Casa Rosada. El relevamiento, realizado entre el 15 y el 19 de mayo de 2026 sobre 2.687 casos, muestra que la gestión de Javier Milei atraviesa una etapa de consolidación negativa en la opinión pública: el 64% de los argentinos califica al Gobierno como malo o muy malo, mientras que apenas el 28% lo considera bueno o muy bueno.
El problema para el oficialismo no aparece solo en la foto, sino en la película. Según los datos relevados, la evaluación negativa se ubicó en 62% en marzo, subió a 64% en abril y se mantuvo en ese mismo nivel en mayo. Es decir: el rechazo no afloja. La administración libertaria no consigue perforar ese techo de desaprobación ni reconstruir una base de apoyo capaz de compensar el deterioro.

La propia consultora habla de un balance negativo superior a los 40 puntos porcentuales, una brecha que vuelve cada vez más cuesta arriba el intento del Gobierno por instalar una narrativa de recuperación política. En Balcarce 50, donde el discurso oficial insiste con los indicadores macroeconómicos y la promesa de una mejora futura, el malhumor social aparece más rígido de lo que esperaba el comando libertario.
Un año de caída sostenida
La serie histórica que arranca en mayo de 2025 permite medir la dimensión del desgaste. Hace doce meses, la imagen positiva de la gestión rondaba el 43%, mientras que la negativa se ubicaba en torno al 49%. Desde entonces, el oficialismo perdió 15 puntos de valoración favorable y sumó otros 15 puntos de percepción adversa.
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El cruce no fue un episodio aislado ni un sacudón coyuntural. La curva muestra una caída sostenida, sin rebotes significativos, en un contexto en el que el Gobierno apostó buena parte de su capital político a la idea de que el ajuste tendría un costo inicial pero luego abriría paso a una recomposición del ánimo social.
Ese repunte, al menos en esta medición, no aparece. Por el contrario, el segmento que califica la gestión como “regular” también se achicó. En mayo de 2025 representaba el 7%, llegó a un pico de 9% en abril de 2026 y ahora quedó en 6%. Esa franja, que muchas veces funciona como reserva de votantes recuperables, hoy luce demasiado chica como para ofrecerle al oficialismo un colchón de contención.

El futuro también pesa
El segundo bloque del estudio midió expectativas sobre la situación del país y allí el panorama tampoco trae alivio para Milei. El 60% de los consultados cree que la Argentina estará peor respecto del año anterior, mientras que solo el 8% espera una mejora. Otro 26% considera que todo seguirá igual.
La comparación interanual agrava la lectura política. En mayo de 2025, el optimismo alcanzaba al 40% de la población y el pesimismo al 42%. Un año después, quienes creen que el país va a mejorar quedaron reducidos a menos de un décimo del total, mientras que los pesimistas pasaron a representar seis de cada diez argentinos.

De acuerdo con la interpretación de Delfos, tanto la imagen como las expectativas negativas quedaron estabilizadas por encima del 60%. Ese dato, según la consultora, expone un clima de desencanto que no encuentra respuestas en el presente ni en el horizonte inmediato.
La lectura electoral ya empieza a mirar hacia 2027. Con niveles de rechazo cristalizados y sin una mejora visible en las expectativas, el margen de maniobra del oficialismo se achica.
El estudio advierte que el descontento podría estar dejando de ser una reacción coyuntural para transformarse en un rasgo estructural de la relación entre la sociedad y el Gobierno nacional: “Se comienza a sedimentar un techo que estrecha y complica las aspiraciones oficialistas de cara a las elecciones de 2027”.
