El pueblo argentino merece vivir cada jornada de celebración, de encuentro y de pasión popular en un clima de paz, respeto y libertad.
El fútbol, como tantas otras expresiones de nuestra identidad nacional, no puede convertirse en una excusa para sembrar miedo como lo está realizando el responsable político Jorge Macri en CABA, fundamentalmente para responder con políticas de confrontación en general.

Cuando millones de argentinos salieron a las calles para festejar el ultimo triunfo ante Suiza y alentar a la Selección… fueron apaleados y gaseados por la policía local… lo hacen movidos por un sentimiento que trasciende cualquier diferencia política: el amor por la patria, por nuestros colores y por una historia que nos une.
Desde una mirada profundamente Nacional, creemos que el Estado debe estar al servicio del pueblo y no enfrentado a él.
La función de las fuerzas de seguridad debe ser cuidar a los ciudadanos, garantizar el orden democrático y proteger a las familias que participan de los festejos…como vemos la integración en Paz, en los últimos partidos en EEUU…nunca se debería generar un clima de intimidación o desalentar la participación popular
Por eso sostenemos que las manifestaciones populares, cuando son pacíficas, deben ser acompañadas y protegidas, porque representan la expresión viva de una sociedad que participa y siente.
Ese debería ser un objetivo permanente para cualquier democracia: garantizar la seguridad sin menoscabar el derecho de las personas a reunirse, celebrar y expresarse pacíficamente.
La Argentina necesita menos confrontación y más políticas públicas que fortalezcan la confianza entre el Estado y la ciudadanía.
No necesitamos discursos que enfrenten a los argentinos entre sí, sino dirigentes que comprendan que el pueblo no es un enemigo.
Cada familia que sale con una bandera Argentina, cada niño que canta el himno, cada abuelo que recuerda otras gestas deportivas merece disfrutar de ese momento con tranquilidad.
Sigamos creyendo en una patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.
Creemos en un Estado que cuide sin perseguir, que acompañe sin discriminar y que garantice los derechos de todos los ciudadanos por igual.
La grandeza de una Nación no se mide por la fuerza con la que reprime, sino por la capacidad que tiene de escuchar, contener y respetar a su pueblo.
Y cuando la Argentina está unida detrás de una misma bandera, ningún gobierno debería olvidar que su principal obligación es proteger esa alegría, cuidar la convivencia democrática y respetar siempre los derechos y las libertades de todos los ciudadanos.
