
Francisco siempre tuvo al trabajo como tema central. Para él, el 1° de mayo no era solo un feriado, sino la memoria de San José Obrero y una fecha para defender la dignidad de quien trabaja.
En la misa del 1° de mayo de 2020 en Casa Santa Marta dijo: “¡El hombre con su trabajo continúa la obra creadora de Dios!”. Para él, trabajar no es solo ganarse el pan: es colaborar con Dios y realizarse como persona.
Pedía siempre que “a nadie le falte el trabajo, la dignidad del trabajo y un salario justo”. Denunciaba que hoy hay “trabajo forzado, mal pagado, con la dignidad pisoteada” y que “cualquier injusticia cometida contra el trabajador es un atropello a la dignidad humana”
Criticó duro los “contratos de duración determinada, empleos tan cortos que te impiden planificar tu vida”. Para él, la precariedad “deshumaniza” y quita a los jóvenes la posibilidad de soñar con un trabajo estable.
“Tierra, techo y trabajo”
Esos 3 valores los consideraba “inalienables, no negociables”. El trabajo era para él parte de la doctrina social de la Iglesia junto a la ecología integral de Laudato si’ y Fratelli Tutti
Cada 1° de mayo celebraba a San José Obrero. En 2020 pidió por todos los trabajadores del mundo.
En 2022 llamó a “renovar nuestro compromiso para que el trabajo sea digno en todas partes y para todos” y recordó a los trabajadores que murieron en el trabajo.
En Génova 2017 fue al complejo siderúrgico Ilva con casco y overol. Ahí dijo que sin valorar “el esfuerzo y el sudor no se puede restablecer un nuevo vínculo con el trabajo”.
Promovió el Jubileo del mundo del trabajo. Este año la Pastoral del Trabajo española hizo un acto de oración ante su tumba en Santa María la Mayor.
La CGT marchó ayer a Plaza de Mayo por el Día del Trabajador y homenajeó al Papa Francisco en el acto.
Para Francisco el trabajo no era castigo bíblico sino vocación. El 1° de mayo lo usaba para recordar que sin trabajo digno no hay justicia social, y que la Iglesia tiene que estar del lado de quien se “arremanga”.
